martes, 19 de octubre de 2010

Ejercicio de Adictos a la Escritura: Creación de un personaje Fase 2.

Esta es la segunda parte del ejercicio iniciado el mes pasado en Adictos a la escritura, y consiste en hacer un cuento con el personaje que creamos aquí.

Me preocupa no haber logrado cumplir con el objetivo, ya que me llevé una sorpresa al comenzar a escribir: fui engañada por mi personaje.
Confieso que a Ema Benoit ya la venía teniendo en cuenta para una historia desde hacía un tiempo, y creí que sería muy sencillo hablar sobre ella. Pero el caso es que al "verla" en acción me di cuenta que había pasado conmigo lo que bien se adivina en su descripción: creí en su fachada.

El cuento que van a leer a continuación, es el que escribí casi el mismo día que se publicaron las condiciones para presentarlo. Van a ver a la Ema real, y no a la que yo creí que era.





Entre las llamas.


Abrió los ojos cuando sintió el roce frío en su mano.
Su cabeza había resbalado a un lado de la almohada, y lo primero que vio fueron las sombras del fuego del hogar bailando sobre el placard y un espejo.

Había anochecido. Se le habían escapado muchas horas en la inconciencia.

Podría haber muerto con la misma facilidad.

Sin embargo, allí estaba, viendo el juego de las sombras, el sútil cambio de la habitación sumida en la semi penumbra, y el lejano tic tac del reloj de la sala llenando el silencio. Su mirada se perdía en la persecución de las llamas convertidas en espectros oscuros sobre la pared, y estaba a punto de quedarse dormido cuando lo notó. Esos puntos brillantes reflejándose en el espejo.

Junto a él.

Con un sobresaltó giró la cabeza con un acopio de fuerzas que ignoraba poseer aún y se encontró mirando directamente hacia esos ases brillantes que le vigilaban entre las sombras.

Sabía que era ella.

Ema Benoit dio un paso lento y silencioso hacia la cama. Parte de la poca luz que había en la habitación, brilló sobre su largo cabello blanco y confirió un aire terrible a su semblante. Sus ojos brillaban, sobrenaturales.

A Carlos Sevillano se le cerró la garganta de horror. Deseó morir allí mismo, la muerte lenta que lo consumía desde hacía meses podría haber venido a él en ese momento… pero no lo haría mientras ella estuviera allí.

Se contuvo, a duras penas, y aún transcurrieron unos minutos en completo silencio, como si las mismas llamas hubieran comprendido que era mejor consumirse sin ser percibidas.

Entonces Ema dijo:
-         
             - Vas a hablar.

Podía ser una amenaza o la simple constatación de un hecho. Lo que ella no agregó fue oído por ambos en medio del silencio. “Hablarás, porque es lo único que te separa de la muerte”.
Carlos tembló en su lecho.

Una parte de sí aún estaba dispuesta a creer sus palabras del pasado, “nunca sabrá la verdad”. Pero era mucha, demasiada, la desconfianza que había entre ambos para intentar engañarse con eso.

Aún así… hablar era igual de peligroso.

Ema leyó la línea de pensamiento del hombre agonizante, y sintió bullir la furia en su pecho. Haciendo acopio de toda su voluntad, logró no saltar sobre él y hacerle hablar a como diera lugar. Ya estaba yendo contra natura actuando como lo hacía.

Así que se limitó a gruñirle:
-       
          -   Habla, o te prometo que conocerás el dolor.                                                                                         
-          
     -¿Crees que no he vivido en el dolor? – contestó al fin Carlos.
-        
          -  No, no podrás compararlo con lo que te puedo hacer.

Carlos no dudó de sus palabras. Ema era un monstruo, nacida en una familia de criaturas inhumanas capaces de cualquier cosa con tal de salirse con la suya. Bestias… como Beatriz.

Demasiado tarde había comprendido que la peculiar naturaleza de su sobrina estaba tan ligada a la de la callada niñita de cabello blanco. Pero una vez puesto sobre aviso, Carlos mantuvo los ojos abiertos, y estuvo siempre un paso delante de cualquier amenaza que pudiera surgir.

Que esta criatura se presentara en su lecho de muerte para torturarlo y obligarlo a traicionar a los suyos… no, eso no lo haría flaquear en su decisión.

Envalentonado por sus pensamientos, exclamó:
-         
         - ¡Ya no le temo a la muerte! No hay nada que puedas hacer, moriré más tarde o más temprano pero eso no cambiará nada entre nosotros.
-      
         -   Puedo mantenerte con vida el tiempo que deseé hasta que me digas qué has hecho con Beatríz.
-       
         - Pst… - Carlos sonrió de lado – Sabes que no tienes tanto tiempo antes de que vengan por ti.

Ema sabía perfectamente que lo que Carlos decía era verdad.

Había tenido que ser muy precavida para llegar hasta allí, incluso tuvo que perder tiempo arrastrando hacia una habitación a dos hombres a los que se vio obligada a derribar para conservar la vida. Dos hombres… en cualquier momento podrían ser cuatro, diez, decenas, y todos irían por su cabeza.

Decidida a no perder más tiempo, exigió:
-        
         - Dime donde está Beatriz.

Carlos rió con voz ronca.
-        
         - Quizás no tardes mucho en hacerle compañía…

De repente, y con un gruñido cargado de frustración, Ema cayó sobre él.

Su mano se cerró instintivamente alrededor del cuello del hombre, quien ahora la miraba presa de un pasmado horror.

Ema sabía que no necesitaba apretar. Si quería matarlo ni siquiera necesitaría usar las manos. Pero una parte de ella siempre sería humana y se apegaba a los convencionalismos.

Sus dedos hicieron presión sobre la tráquea, impidiéndole a Carlos respirar.

Ema acercó su rostro y pudo ver el brillo de sus propios ojos reflejado en las púpilas del hombre. A Carlos le costaba cada vez más lograr hacer llegar aire a sus pulmones, pero no dejaba de mirarla entre fascinado y asqueado.

Y fue ese dejo de asco en su mirada, que decidió a Ema a darle una última oportunidad. No porque la mereciera, o porque ella fuera especialmente generosa. Por Beatriz. Por su mejor amiga desaparecida de repente una mañana de hacía siete meses.  Antes de que ella conociera uno de los secretos de su existencia, y comprendiera un poco más el lazo que la unía a esa chica pecosa.

Por ella Ema liberó un poco la garganta de Carlos y le dejó boquear desesperado por recuperar el oxígeno del que había estado privado.
-         
    - Una última vez. ¿Dónde está Beatríz? ¿Qué hiciste  con ella?

Carlos jadeó una vez más, el rostro colorado y los ojos lagrimeantes por el doloroso esfuerzo de respirar. Pero aún tuvo fuerzas para lanzarle a la cara unas últimas palabras:
-          
    - Serás la próxima en caer, maldita criatura, porque los tuyos y los de tu raza están condenados… condenados al infierno! Y una vez en él entonces podrás encontrar a tu amada amiga. ¡Podrán podrirse juntas por toda la eternidad…!

Podría haber continuado exclamando maldiciones, pero el esfuerzo había sido demasiado y terminó en un acceso de tos que lo estremeció violentamente, y con él a Ema.

Ella lo observaba desde arriba, la mirada fría, distante como si ya se hubiera olvidado de él. Se dio cuenta que no estaba destinada a ser la heroína de buen corazón, que sus ojos no se llenarían de lágrimas ante la posibilidad de que su amiga estuviera muerta. No esa noche.

Ellos decían que era un monstruo. Y los monstruos se dejaban dominar por la ira y destruían todo cuanto les molestaba.

Ema se sentó sobre sus talones y observó a Carlos atentamente.

Y éste tuvo una muerte dolorosa y larga.

12 escribieron conmigo.:

Amaya F. dijo...

Madre mía, justo lo opuesto a lo mío(por el final me refiero), xd. Está muy bien pero no sé que es un placard.
un saludo

ZAYAS dijo...

Muy bueno tu relato. Me encantó. Un buen guión como antesala de una buena novela. ¡JO, pues me he quedado con las ganas de saber donde está Beatriz! ja,ja,.
Besos y enhorabuena por tus letras.

ZAYAS dijo...

Me encantó la intriga que me dejaste por saber que fue de Beatriz. Es el segundo intento que tengo para poder comentarte y te he de confesar que en el primero me quedo de vicio mi comentario sobre tu fantástica historia y ahora no he sido capaz de repetir las mismas palabras. Solo espero que tu personaje te devuelva la confianza que un día tuvisteis y así poder continuar juntas en tu relato proximo, pues ya lo estoy esperando con ansia.
Saludos.

Maga de Lioncourt dijo...

Amaya, un placard es un armario, donde guardas la ropa. Aquí decimos placard al que está pegado a la pared, y armario al mueble :-)

Mil gracias por sus palabras, me han alegrado el despertar.

Estaré leyéndolas en el correr del día. Besos para ambas.

KaRoL ScAnDiu dijo...

Mi querida Maga...

adoré cada letra, aun que he de confesar, que al principio me perdí un poco, jajaja, por lo que tuve que releer la ficha, porque por un instante se me olvidó quien era ella;D

Pero lo dicho, tu forma de escribir, como lo describes, la fuerza, el odio, todo en tu relato, ha sido maravilloso;D

Sabes que me encanta todo lo que escribes;D

kisses querida;D

Lana Drown dijo...

Jajaja, he leído primero la ficha del personaje y luego me he sorprendido al encontrar aquí a un ser sobrenatural ;) Me gusta la idea para desarrollarla en algo más largo, una novela o noveleta, donde pudieras incluir quién era Beatriz y reflejar la gran amistad que le unía con ella, seguro que quedaría muy bien ;)

Kyra dijo...

Me ha encantado Emma. Salvadora y asesina a la vez. Y con su propia moral de "monstruo" Creo que está genial!!!
Un besote

KaRoL ScAnDiu dijo...

Mi querida Maga;D

Tu relato ya está publicado en el blog...

suerte;D

Kisses

Deby dijo...

Muy bueno, es un personaje fabuloso, con una moral propia.

Iris dijo...

Hola Maga

Pues no se a que Ema tenías pensada tú, pero esta me gusto. El relato entero me gustó. Me quedé intrigada. Que son ella y Beatriz? Parece que el moribundo no era tan trigo limpio como proclamaba.

Perdona la tardanza, he tenido mucho lío en casa.

Un beso

Maga de Lioncourt dijo...

Muchas gracias por comentar! :-)


La Ema que pensé que iba a protagonizar mi cuento era bastante más humana que está, con un poco de timidez y ganas de pasar desapercibida. Será que es cierto eso de que las "tranquilas" son las peores ;-)

Me da mucho gusto que les gustara mi texto.

Besos para todas!

Nut dijo...

Pues la verdad es que me ha gustado mucho. Aunque esta claro que quedan muchas cosas por ser reveladas, este personaje da para una historia larga, tal y como lo has contado y desarrollado el lector puede quedar satisfecho, porque el relato permite hacerse una idea general y clara de la situación.
Felicidades.