lunes, 28 de mayo de 2012

Número 130 de "¡No lo leas!"

Ya salió el número 130 de la revista digital "¡No lo leas!" y en este número también participo con el relato "Fiebre", publicado en la sección "Escrito en los márgenes".




Revelación - Proyecto de Adictos a la escritura de mayo.

¡Hola, Adictos!

Este mes el proyecto de Adictos a la Escritura fue el de la doble imagen, donde cada participante fue emparejado con alguien más compartiendo una imagen. A mí me tocó hacer pareja con Sharon Belmont, así que verán su enlace aquí apenas lo deje en Adictos.

Espero que les guste mi relato, y que si encuentran algún error me lo hagan saber.

¡Gracias por leer y comentar!


Revelación 

Los hombres jalaron de la gruesa cuerda y el bote se deslizó silencioso sobre el agua. Cuando estuvo lo suficientemente cerca de la orilla, diversas manos se extendieron en dirección a la mujer, quien los miró con lentitud, mientras se arrebujaba en su chal. Las manos no cedieron, dándole tiempo para actuar. 


Al final, con suma delicadeza, la mujer extendió una mano blanquísima y temblorosa y se aferró a la mano más cercana, permitiéndole hacerse cargo de ella. La bajaron del bote y se hicieron hacia atrás, mirándola sin querer perder las esperanzas.

Pasaron unos minutos hasta que el hombre más alto se acercó a la mujer. Ella levantó la mirada, estudiando la firmeza de su postura desde las gruesas botas hasta la mugrienta camisa. Los brazos estaban desnudos, cubiertos de manchas de barro, de hollín y de sangre. Pero su mirada verde era firme, y el gesto de su boca, amable.

─ Mujer ─comenzó él, con voz gentil, lo suficientemente alto para que la decena de hombres apiñados a su espalda sobre las arenas húmedas pudieran oírlo─, ¿cuántas quedan?

La mujer lo miró con expresión inescrutable. Daba la impresión de no haber entendido su pregunta, pero su piel se puso más blanca de lo que ya estaba, y un estremecimiento que nada tenía que ver con el frío de la mañana, recorrió su cuerpo. Sus ojos rasgados de color tierra recorrieron los rostros de los hombres, y en todos le parecía ver al mismo.

Los hombres le devolvían la mirada, demasiado temerosos para hablar, demasiado esperanzados para moverse. Eran como estatuas detenidas en la playa, cincelados en granito, atemporales y bellos por naturaleza.

El hombre que había hablado primero tomó a la mujer de los antebrazos y le dio una ligera sacudida, al ver que no rompía el silencio. Entonces, desde una garganta como el fondo de una fosa, la voz de la mujer recorrió a los hombres.

─ Soy la última.

Un golpe seco impactó contra los pechos masculinos. El aire dejó de circular, y ni el sonido del agua besando lastimeramente la orilla se pudo oír.

Las miradas de los hombres pasaron de la mujer al mar calmo, al mar-tumba que se detenía a sus pies vergonzosamente. Atravesaron la bruma de la mañana y vieron más allá de ella, hacia esa tierra perdida para siempre, con esas vidas borradas del mundo sin consideración alguna.

La mujer fue la única que no miró hacia atrás. Se mantuvo firme y temblorosa, envuelta en su chal incapaz de sentir más que frío, frío por toda la eternidad. Veía la niebla en los ojos apagados de los hombres, como si velos terribles hubieran apagado su brillo condenándolos a la oscuridad. Y más allá de ellos veía la tierra extendiéndose inconmensurable bajo la cúpula gris del cielo. Desértica, yerma, carente de belleza. Kilómetro tras kilómetro se alzaban las rocas, las ramas secas de la vegetación muerta, las nubes de tierra emborronando la triste visión.

Le pareció verse marchar junto a los hombres, caminar hacia el fin del mundo en busca de sustento. Ser su hermana, amiga, amante, madre. Se la mujer, la única para esos hombres y para este mundo, viviendo al amparo de la necesidad de ellos, extraviada para siempre su propia identidad. Se vio envejeciendo, los cabellos grises ondeando en el viento del invierno eterno en el que se sumirían sus días. Padeciendo el hambre en todas sus expresiones, marchitándose inevitablemente.

Fue un momento revelador. Y fue una vida dura. Durante veinte años y doscientos días la mujer vagó por las tierras oscuras a las que había sido arrojada por caprichos divinos. Para cada hombre fue todo lo que puede ser una mujer, sin que nadie le preguntara cuánto de sí deseaba dar. Fue madre siete veces, de siete varones pequeños y débiles empecinados en crecer. Sus demás hijos nacieron muertos, hasta que ya no pudo concebir más.

Ninguna niña vino al mundo a compartir las obligaciones que los hombres habían impuesto a la mujer.

La noche en que murió, envuelta en una piel de animal sucia y maltratada, dejó una docena de hombres que sólo miraron sus restos besar la tierra y continuaron andando. Había sido la última, pero ellos estaban en pie y seguirían marchando.

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viernes, 25 de mayo de 2012

Un negocio en Arkham.



Cuando Robert G. Malloy detuvo su auto en el hotel ubicado en la calle River, se sorprendió de la quietud de la zona. Un silencio inesperado hizo que le zumbaran los oídos, y se mantuvo junto al cordón, observando la calle de arriba abajo.

Había elegido el hotel Phillips por lo práctico de su ubicación, a pocas cuadras de la universidad de Miskatonic, y había llegado a la ciudad de Arkham convencido de que tendría que adaptarse al ajetreo típico de una zona con una universidad y un hospital. Pero mirase donde mirara, sólo veía tranquilidad, algunas personas caminando sin prisa acá o allá y muy escaso tránsito en general.

Mirando hacia las aguas grises del río Miskatonic, tan serenas y oscuras como fiel reflejo del cielo tormentoso, pensó que más le valía no cuestionar su suerte. A decir verdad, todo el viaje estaba relacionado con este elemento impredecible, desde los motivos que lo llevaban hasta allí como, al parecer, los que conformaban su estadía. Y no pensaba renegar de ello.

Tomando con firmeza su maletín, cruzó la puerta giratoria del hotel. La luz del atardecer apenas se colaba por las ventanas, y la oscuridad devoraba lentamente los rincones apartados de la entrada. Los colores de las alfombras y del juego de sillones ubicado más allá, eran indiscernibles, pero el señor Malloy se limitó a levantar una de sus pobladas cejas canosas como único gesto de disconformidad. No estaba acostumbrado a los hoteles de baja categoría, ni siquiera estaba habituado a viajar por carreteras solitarias hacia ciudades que no aparecían en todos los mapas. Pero podía pasar por alto varios detalles desagradables durante un día o dos… siempre y cuando partiera con lo que había venido a buscar.

Caminó hacia el alto mostrador de recepción, y un rictus marcó arrugas en su rostro ante la ausencia del personal. Del otro lado se apreciaba una puerta entornaba, por donde se colaba una oscuridad insondable y un gran silencio.

Malloy tocó el timbre sobre el mostrador un par de veces, mirando con insistencia hacia la puerta. Esperaba que de un momento a otro apareciera ante él un empleado contrito, excusándose por no encontrarse en su puesto de trabajo, y por causarle contratiempos innecesarios. Pero ni un sonido llegaba desde la otra habitación, y sólo el timbre argentino que no dejaba de tocar y los bufidos de hastío de Malloy surcaban la atmósfera.

Miró su reloj con fastidio. Eran las diecisiete cuarenta, y había acordado estar a las dieciocho y diez en la universidad. Después de casi tres horas en la carretera, deseaba poder refrescarse antes de tener que salir a la entrevista, pero nadie se presentaba a su llamado. Finalmente decidió asomarse a la puerta, y mientras pasaba tras el mostrador llamó en alta voz:

─ ¿Hola?

─ Señor Malloy.

Malloy dio un respingo y se volteó con prontitud. A pocos pasos de donde había estado parado, bajo una arcada, se encontraba una anciana encorvada que lo miraba con las manos cruzadas a la altura del estómago. Lucía un vestido bastante pasado de moda y de color oscuro, de mangas largas y cuello alzado. La falda caía hasta debajo de las rodillas y suecos oscuros le cubrían los pies. Pero tanto recato era inútil ante la visión de sus largos cabellos grises cayendo sueltos por su espalda y sobre los hombros. A Malloy le sorprendió el color opaco de los cabellos lacios, pero se olvidó de ello al acercarse a la mujer y encontrar su mirada negra e inexpresiva.

El rostro de la mujer estaba compuesto por un mapa de arrugas que le daban aspecto de fragilidad. La piel de sus mejillas y papada caía flácida y cubierta de manchas de la edad. Pero los labios finos y la mirada que mantenía fija en el hombre, hablaban de un fuerte carácter y una fuerza interior insospechada.

Repentinamente, Robert Malloy supo que no quería tocarla, así que no extendió la mano hacia la mujer a modo de saludo, y se limitó a detenerse ante ella y hablarle con sobriedad.

─ Tengo una reserva a nombre de Robert Malloy, señora…

─ Mason ─contestó la mujer, permaneciendo en su sitio─. Lo estábamos esperando, señor Malloy. Quizás quiera subir a su habitación. Sígame ─Giró sobre sus talones y desapareció por un pasillo a su derecha. Malloy se recompuso y se apresuró a seguirla.

El pasillo llevaba a otras habitaciones, pero no tardaron en alcanzar el pie de una estrecha escalera. La mujer subía ante él con paso silencioso, pero la madera crujía bajo el peso de Malloy. La escalera era tan vieja como parecía ser todo el edificio, pero la pintura se conservaba en buen estado, y la balaustrada, bajo su mano, estaba suave y limpia. Allí sí se habían encendido luces tenues, pues las pequeñas ventanas se encontraban muy altas para que la luz que aún quedaba afuera resultara suficiente.

En el piso superior, Malloy contó tres puertas antes de que la mujer se detuviera ante una y, sacando un gran manojo de llaves, abriera y le franqueara la entrada. La habitación no era grande. El mobiliario se reducía a una alta cama con dosel, un escritorio con banqueta hacia un lado, una cómoda y un sencillo reclinatorio de madera a los pies de la cama. Este último objeto causó gran asombro en Malloy, pues no estaba acostumbrado a ver algo así en una habitación.

─ Simpático ─comentó, sin dejar de mirar el reclinatorio.

─ Esta es su llave ─habló la mujer a sus espaldas, tendiéndole una llave. Malloy la tomó evitando rozar los dedos femeninos─. El cuarto de baño está en la siguiente puerta. Es compartido, pero tiene suerte de que no haya otros inquilinos, de momento. Servimos el desayuno a las siete y media, y la cena a las veinte. Si no baja a tomarlos entonces, no se servirán después. El almuerzo no corre por nuestra cuenta. El teléfono está bloqueado para llamadas fuera del estado. Deberá comunicarse con la recepción si quiere realizar alguna.

Malloy la escuchaba con creciente disgusto, sintiendo que había tomado el camino equivocado y había terminado en una época diferente a la presente. Una vez más vinieron a su mente los motivos de su viaje y decidió no amargarse, pues pronto estaría saliendo de Arkham para siempre y nunca tendría que volver a pensar en ese lugar.

─ Bien ─se limitó a decir, esperando a que la mujer se marchara. Esta le dirigió una larga mirada y luego salió de la habitación sin hacer ni un sonido.

Malloy cerró la puerta. Dejó el maletín sobre la cama y sacó lo que iba a precisar en el baño.
Diez minutos después, bajaba una vez más las escaleras y salía al exterior, donde la noche había terminado de descender. El invierno se presentaba duro en aquella región, el viento soplaba con insistencia dando énfasis a mil voces aullantes, y Malloy se ajustó la bufanda y los gruesos guantes antes de comenzar a caminar calle arriba hacia la universidad.

Si antes le había parecido que había poca gente en la calle, ahora le sorprendió no ver a nadie. En los edificios de apartamentos y casas se veían habitaciones iluminadas, coches estacionados en las entradas y de vez en cuando se alzaba el ladrido de algún perro, pero esos eran los únicos indicios de vida que percibió en las largas cuadras hasta la universidad.

De todos modos, una gran ansiedad mantenía su mente ocupada. No dejaba de representar en ella el encuentro que pronto tendría lugar, intentando dar una apariencia y una voz a Carlton H. Price, el hombre con el que llevaba carteándose desde hacía más de un año.

Habían contactado gracias a la sociedad de coleccionistas de la que Malloy formaba parte. El rumor de lo que estaba buscando, y de cuánto ofrecía por ello, se había extendido como la pólvora, y un buen día el cartero dejó la primera carta en años que Malloy recibía, escrita por un académico desconocido que aseguraba poder brindarle lo que ambicionaba.

Carta tras carta el deseo de Malloy crecía, y con él la posibilidad de tener entre su gran colección de objetos extraordinarios el mayor tesoro, uno de los más protegidos por las órdenes secretas y antiguas.

Hoy podía estar llegando a su fin la larga espera. Hoy, finalmente, estaría ante el objeto de su deseo, dándolo todo por tenerlo en su poder.

Pensando en esto, apuró el paso y pocos minutos después se encontró a los pies de los anchos escalones que daban acceso a la universidad. Subió por ellos con agilidad inusitada. 
Cruzó las grandes puertas y se detuvo en el amplio hall, agradeciendo el cambio de temperatura.

Tampoco allí vio a nadie. Dedujo que las clases habrían llegado a su fin, y que la universidad permanecía abierta aún para los profesores. Se acercó a una de las lámparas y sacó del bolsillo de su abrigo un papel cuidadosamente plegado.

Se trataba de un plano de la universidad que Price le había hecho llegar con su última carta. En él había marcado con una prolija cruz roja la ubicación de la biblioteca. Avanzó presuroso por el amplio corredor, demasiado emocionado como para prestar atención a los grabados en las paredes, las extrañas figuras de yeso y el decorado de las altísimas puertas. Sus pasos resonaban produciendo un eco persistente y para nada normal, pero la mente de Malloy estaba ajena a todo aquello que no estuviera directamente ligado a lo que había ido a hacer.

Al fin se detuvo ante la entrada de la biblioteca. Las puertas altas y angostas permanecían cerradas, y Malloy tuvo tiempo de apreciar la inscripción en bajorrelieve que había sobre ellas, In Libro Libitas, antes de abrirlas y atravesarlas. Dentro, diferentes lámparas ubicadas a corta distancia una de la otra mantenían bien iluminada la gran habitación, marcando un gran contraste con el resto del edificio. Mesas de gran tamaño y sillas robustas se extendían lado a lado, y más allá de ellas las estanterías repletas de libros parecían extenderse en largas hileras como proyectadas hacia el infinito. Malloy se sobrecogió ante el espectáculo tan maravilloso de libros reunidos.

Se encontraba dudando qué dirección tomar cuando una voz a sus espaldas le dio el segundo sobresalto del día.

─ Señor Malloy, bienvenido.

Robert Malloy volteó para encontrarse con la alta y delgada figura de un hombre que se acercaba a él con los brazos abiertos. Un rostro alargado y de expresión solemne, donde sólo los ojos oscuros parecían tener expresión, brillando con intensidad, se inclinó hacia él al tiempo que estrechaba su mano. La fuerza del apretón resultó inesperada, pero Malloy lo devolvió con energía, al tiempo que estudiaba al otro con mayor atención, desde la amplia frente y el traje de corte sencillo a los zapatos deslustrados.

─ Señor Price, es un gusto conocerlo finalmente ─dijo, sonriendo con sinceridad.

─ Mi querido amigo, no se imagina lo que es para mí tenerlo en estas habitaciones, bajo el 
cielo de Arkham. Es agradable saber que ninguna leyenda o creencia irracional le ha hecho cambiar de opinión en todo este tiempo. Es usted un hombre de férreas convicciones, y me alegra estrechar su mano y realizar negocios con usted ─. Ante esta última mención, los ojos de Malloy brillaron esperanzados y una carcajada complacida resonó en la gran biblioteca─. ¡Vamos, vamos! ─exclamó Price al dejar de reír─. Pasemos a lo que nos interesa y dejemos las formalidades para después.

Price presidió el camino hacia el fondo de la biblioteca, pasando por estanterías de apariencia fuerte repletas de ejemplares cuyos títulos apenas alcanzaba a discernir. Mientras más se adentraban en el edificio, más viejas parecían ser las ediciones, más extraños los temas y mayor la variedad de idiomas en que estaban escritos. Pero Price no prestó atención a nada de esto, pues su objetivo era alcanzar la habitación final, una a la que accedieron mediante el uso de dos llaves diferentes. Él había estado allí antes, disponiéndolo todo para el encuentro, y sobre la mesa, en un antiguo atril de madera labrada, descansaba el libro que habían buscado miles de hombres a lo largo del tiempo. Una de las últimas y codiciadas ediciones impresas del libro más oscuro de la historia de la humanidad, y más allá, el Necronomicón, libro maldito, libro codiciado, libro sagrado para muchos, accesible para pocos privilegiados.

Malloy se apresuró a llegar junto a él, ajeno a los miles de libros que cubrían las paredes de la habitación prohibida.  Con gesto reverencial pasó una mano sobre la cubierta sin llegar a tocarla, disfrutando el placer de sentirla tan cerca de poderla oler y saber al alcance de su mano, sintiendo que un estremecimiento le subía por la espina dorsal al sentir sobre sí el aliento de cientos de espíritus susurrándole su alborozo. Al fin.

Price lo observaba con una pequeña sonrisa estirándole apenas los labios. Malloy miraba con gesto maravillado los pequeños detalles del libro, sin atreverse tan siquiera a respirar sobre él. Su cuerpo vibraba lleno de emoción contenida, latente de vida como hacía mucho tiempo no lo sentía. El corazón bombeaba dentro de su pecho, exultante, y en su mente sólo resonaba una palabra: mío, mío, mío

Fue la voz de Price la que terminó por devolverlo a la realidad. Con tono suave, acariciador, le dijo:

─ Es hermoso, ¿verdad? La encuadernación es la original, forrada en piel, data del siglo XV, como ya le había dicho. La traducción…

─ ¿Cuánto? ─interrumpió Malloy, girándose hacia su interlocutor. Price lo observó con gesto confuso─. Vamos, hombre, sabía a lo que venía, no ponga esa expresión. Sabe que deseo este libro desde hace demasiado tiempo. Diga, ¿cuánto quiere por él?

─ Es… Se trata de una edición que pertenece a la biblioteca Miskatonic. Es más, pertenece a la ciudad de Arkham, al patrimonio cultural de este país…

─ Este libro me pertenece ─volvió a interrumpirlo Malloy, mirándolo con expresión desencajada─. Este libro se ha colado en mis sueños, me llama desde el más allá, me seduce con promesas de verdades por conocer. Se ha metido en mi cerebro, en mi sangre, en mi alma. Es mío, Price, y no dejaré que nadie me prive de tenerlo.

Con un movimiento inesperado, Malloy extrajo un revolver desde el interior de su abrigo, y apuntó al pecho del académico. Price retrocedió alzando las manos, mirando alternativamente al arma y al hombre, balbuceando incoherentes ruegos.

─ Le daré el dinero que me pida ─siguió Malloy, más calmado ahora que tenía el arma en sus manos─. Lo haré sólo para que no se vea tentado a hablar con nadie sobre el libro y para que nunca más vuelva a contactarme. Ahora, diga de una vez cuánto quiere a cambio de su silencio.

─ No, yo… no, no puedo aceptarlo ─admitió, horrorizado, Price─. Nunca podría perdonarme ser cómplice de esto, aceptando su dinero a cambio de uno de los libros más importantes jamás escritos. No quiero su dinero, señor Malloy ─Palideció más de la cuenta al ver que el otro levantaba el arma hacia su cabeza y se apresuró a continuar─: ¡Por favor, por favor, no me mate! Juro por lo más sagrado no revelar el paradero del libro, ni mencionar a nadie su nombre. Pero, ¡por favor, no me mate!

Malloy lo observó durante varios minutos, balanceando la mano con que sujetaba el revólver. Una parte de sí quería poner fin a la existencia de ese hombre, asegurando su libertad por mucho tiempo. Pero la otra parte estaba pendiente del libro, exultante de tenerlo al fin en su poder. Y fue ella la que venció.

Malloy se acercó a la figura temblorosa de Price y con un rápido movimiento lo golpeó con la culata del arma en la cabeza. El otro cayó al piso desmadejado e inconsciente y para cuando recobró la conciencia, hombre y libro estaban mucho más allá de las montañas de Arkham.


Un año después una figura oscura se apresuraba por las calles nevadas de Arkham. El silencio habitual de las noches de invierno y los acontecimientos extraños de los últimos tiempos le servían de escudo contra la curiosidad de quienes se mantuvieran despiertos. O quizás el escudo protegiera a quienes pudieran ver ese rostro capaz de llevar a la locura y el horror…

El hombre subió de dos en dos los escalones de la universidad de Miskatonic y cruzó a oscuras el hall y pasillo con paso ágil hasta detenerse ante la biblioteca. Las puertas estaban cerradas, pero ningún obstáculo era capaz de interponérsele.

Entró y siguió avanzando hacia las entrañas mismas del recinto, indiferente a todo lo demás. 
Dos llaves diferentes le brindaron acceso a la habitación en torno a la cual residía todo el edificio, la ciudad misma, si se quiere.

Se detuvo cuando llegó al centro de la habitación, ante el atril vacío. Allí dejó el paquete que extrajo con cuidado de entre sus ropas. Retiró las telas que envolvían al invalorable objeto, y dejó a la vista la portada de piel del único libro capaz de develar la verdad de la existencia, de engendrar vida de cualquier tipo y de causar el fin de todo.

Luego sonrió, sus pequeños labios extendiéndose apenas en su rostro alargado.

El tiempo del hombre llegaba a su fin y él y su ejército creciente estaban listos para la gran batalla.

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Este es el relato que presenté al concurso de relatos del blog Infectados, que este año llevaba como teme "Arkham", una de las tres ciudades creadas por Lovecraft para sus famosos "Mitos de Cthulhu".
El relato no resultó ganador, así que se los comparto, esperando que si se encuentran alguno de los guiños que no pude evitar colar en él, me lo comenten.
Un abrazo y especial agradecimiento a Mandrake Vago, adorador de Cthulhu y conocedor de su idioma particular, quien leyó mi relato apenas terminado y me dio ánimos para enviarlo al certamen; además, otro especial para Patricia O. (Patokata), quien me acercó material digital, mapas y curiosidades sobre Arkham.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Novedades sobre el Certamen Musas de la Noche.


Les tenemos una noticia a todos aquellos que están participando o planeando hacerlo del primer Certamen de Relatos Musas de la Noche.
Un nuevo premio se suma a los ya mencionados: una entrevista que se realizará a los ganadores y que será publicada en el segundo número de la revista Palabras.


Junto con la entrevista, el ganador tendrá la opción de publicar el relato con el que participe del Certamen, u otro de su autoría, además de poder promocionar su blog o página web.
Vale aclarar que la revista no se apropia del texto de ningún modo, por lo que no perderán ningún derecho sobre él, aunque hay que tener en cuenta que una vez publicado será difícil retirarlo, y muchos certámenes no aceptan trabajos publicados anteriormente.
También les mencionamos que, en caso de resultar desierto el premio a la portada para el pdf, se elegirán dos relatos como ganadores, dándose premio al primer y segundo puesto.

¡Así que a escribir!


lunes, 21 de mayo de 2012

¡Dos revistas, dos!

¡Les tengo unas noticias que me tienen muy emocionada! Hace muy poco me aceptaron como colaboradora de la revista digital "¡No lo leas!". Esta revista se publica semanalmente y ya cuenta con más de cien números y muchos escritos publicados. En el número más reciente, el 129, ha salido publicado mi relato "La noche de la sangre", primer relato que les envío.
Me encantó verlo en la revista, y me encantaron las palabras de bienvenida que se me da al inicio y en el post de la revista.


Los invito a leerla dando clic en el siguiente enlace, y comentándoles que pueden descargarla en los formatos que se especifican allí sin ningún problema:






Oh, por cierto: figuro como Eugenia Sánchez, mi nombre real, ya saben :-)


Otra de las noticias, y también relacionada con una revista, es que pronto estaré publicando en Palabras, revista digital de próxima aparición.
Estaré colaborando en el primer número, también con mi nombre real, y espero poderlo hacer en todos los que le sigan.
Si también quieres colaborar pásate da clic en la siguiente imagen:






Tienes tiempo de enviar tu trabajo hasta el 23 de mayo, al menos para el primer número, de otro modo ¡nos leemos en el siguiente!


Intentaré publicar relatos, poesías, cuentos, lo que sea, inéditos en ambas revistas. Deséenme suerte!!

Conoce más de quienes hacen posible el Primer Certamen de relatos Musas de la Noche.


¡Buena semana!

En esta entrada queremos acercarles algunos datos de los escritores y amigos que amablemente prestan su colaboración para el Primer Certamen de Relatos Musas de la Noche, ya sea regalando sus libros a los ganadores y/o como miembros del jurado.


Andrea Milano

Autora de novela romántica en varios subgéneros. También escribe bajo los seudónimos de Breeze Baker, Sienna Anderson y ahora también Lena Svensson.

Sus obras:

*Pasado Imperfecto (Ed. Vestales)
*Entre tus brazos (Ed. Vestales)
*El Guardián (Ed. Luarna)
*Un verano diferente (Ed. Luarna)
*La redención de Loan Green (Rachel)
*Susurros desde el más allá (El Maquinista)

Su blog: http://andreamilano.jimdo.com


Anna Karine.

Anna Karine es escritora de novela romántica y docente de Literatura nacida en Quilmes, Buenos Aires, Argentina. Estudió Letras y Corrección Literaria, y comenzó a escribir a temprana edad, lo cual se convirtió luego en su profesión. Leyó su primera novela romántica a los quince años y eso la enamoró del género.
Se desempeñó como jurado en diversos concursos literarios y como coordinadora de talleres en escritura.

Ganó varios certámenes de cuento y publicó su primer relato en 2005. Desde entonces han visto la luz muchas publicaciones en antologías hasta que en 2011 Grupo Editorial Pelícano (Miami - Estados Unidos) publicó su primer libro, Prohibido llorar por las rosas blancas.

Su nueva novela, Malas intenciones, será lanzada al mercado en 2012, por Ediciones B Argentina. Página web: http://annakarine.blogspot.com/

Brianna Callum

Brianna Callum, es un seudónimo utilizado por Karina Costa Ferreyra para firmar sus novelas románticas. Nacida el 20 de marzo de 1975, en Capital Federal, Argentina. Vivió casi toda su vida en Buenos Aires, aunque desde principios del año 2006, ella y su familia eligieron las Sierras de Córdoba (Argentina), como su hogar permanente.

Karina desarrolló una temprana afición por la lectura que con el correr de los años se fue incrementando, igual que su fascinación por la escritura. Ya en edad escolar demostró una facilidad para crear relatos e historias cortas, ganando en el segundo año de secundaria (Instituto Martín Güemes de Boulogne), un segundo puesto en un concurso literario.

Brianna Callum vio su primera novela publicada en formato digital (Editora Digital), el 18 de Mayo de 2009. Esa novela fue Diez años después. Con esa misma novela, participó también, en Junio de 2009, en el Especial de Nuevos Talentos, de la web española de novela romántica Autoras en la Sombra.

Durante 2009 y 2010, Editora Digital, continúa publicando sus títulos, posicionándose su novela El Guardián de mi corazón, desde el 18 de octubre de 2009, en el primer puesto de la lista de los más vendidos de dicha editorial.

En Abril de 2011, con su relato Pero me acuerdo de ti... gana el primer puesto en el concurso de relatos Ponle letra a esta canción, organizado por la web literaria española, Alas para Volar. 

Nació en Madrid, un 18 de marzo.
Estudiió psicología en la Universidad Complutense, después de dos años viviendo en el extranjero, en Croydon, Inglaterra, dónde descubrió que deseaba retomar sus estudios. Siempre le gustó el mundo del arte y la literatura, aunque en su infancia y adolescencia sólo se presenté a un par de concursos de pintura, ganando en ambas ocasiones. Una con el periódico ABC y otra relacionada con el ámbito escolar. Pero a pesar de lo mucho que le gustaba (y le gusta) dibujar, más aún le encantaba escribir.

El año pasado, al fin, después de pensarlo muchas veces y nunca llegar a hacerlo, decidió presentarse a un concurso de relatos cortos, “LA MALETA DEL TIO PACO” y cuando la llamaron diciéndole que era la ganadora se sintió tan feliz, que se dio cuenta que escribir era lo que realmente deseaba hacer. En la actualidad, acaba de publicar sus dos primeros libros con la editorial CÍRCULO ROJO: “HISTORIAS DE UNA GAVIOTA” y “JUGANDO CON FUEGO”.

En enero de este año, ganó el premio "COLMILLO DE ORO" a la mejora autora novel 2011, un premio con un significado muy especial.

Página web: http://caviedescristina.blogspot.com

Dulce Cautiva.

Dulce Cautiva es el seudónimo de Daida López, escritora española de 33 años y administradora de varios blogs, entre ellos, El Club de las Escritoras.
Aparte de escribir y mantenernos a todos informados, Dulce también es ama de casa, madre de una pequeña de casi seis años y esposa de Juan Antonio.
Entre sus escritos se cuentan varios relatos y tres novelas (Dulce Cautiverio, Cautivada por un vampiro y Amante Cautivo) que forman la saga "La era de los vampiros". Actualmente tiene entre manos una historia titulada "Destinada a ser tu esclava".


Sus webs: http://www.blogger.com/profile/07596852148311552417

Erzengel

Bloguera y escritora Argentina. Además de su blog Palabras al Viento, es co fundadora de la comunidad Juvenil Ar, sitio para blogueros lectoescritores argentinos. También participar como colaboradora en varios blogs amigos. Es la autora del libro de fantasía juvenil Pasos en el Bosque. Forma parte del Club de las Escritoras, Mujer Fatal y Adictos a la Escritura.

Su blog: http://www.erzengel-palabrasalviento.com/

Fernando E. Sobenes Buitrón
Peruano - Venezolano (1963, Lima - Perú), es oficial retirado de la Policía Nacional del Perú especialista en seguridad integral, vive actualmente en Venezuela. Amante de la literatura, principalmente de misterio, terror y suspenso. Autor de la novela de terror sobrenatural: El Visitante Maligno. Actualmente se encuentra escribiendo la segunda parte.

Su blog: http://elvisitantemaligno.blogspot.com




Helena Morán-Hayés.

Escritora venezolana, diseñadora gráfica mención editorial. Amo a los libros y admiro a la gente que consigue siempre tiempo para leer. Viajar, dormir, bailar y comer son grandes placeres para mí. Adicta a la lectura y dándome cuenta que soy adicta a la escritura también. Hago yoga para tratar de ordenar mis pensamientos.

Su primera novela, “Café y Martínis” fue publicada en el año 2011 por Editora Digital. Página web: http://www.blogger.com/profile/15851911582308432931


Javier Cosnava

Nació en Hospitalet de Llobregat, aunque reside en Oviedo. Se formó como historiador, pero en el tercer año abandonó la carrera, más interesado en una formación autodidacta.

A finales de 2006 comienza la colaboración con el dibujante Toni Carbos; fruto de este empeño sumaron 20 premios de cómic en apenas año y medio antes de pasar al mercado profesional. Es autor de varias novelas gráficas, así como de la novela fantástica juvenil Diario de una Adolescente del Futuro.

Ha colaborado hasta la fecha en dos libros colectivos o recopilaciones:

VINTAGE 62 (Ed. Sportula) . Y Antología Z, volumen 6 (Ed. Dolmen)
Colabora habitualmente en los periódicos de las cuencas asturianas CIUDAD LINEAL y COMARCA CAUDAL y en la revista de género fantástico ALFA ERIDIANI.

Su sitio web: http://javiercosnava-tonicarrillo.es.tl/

Karol Scandiu
(Karolini Scandiuzzi Lopez) Amante de la literatura, de leer, escribir y soñar con las letras. Autora con varios escritos en su haber, tiene publicada ErótiKa Vol.1, bajo el sello editorial Círculo Rojo, obra que ha cosechado excelente críticas, la primera entrega de su Saga paranormal bajo el sello editorial Nowevolution, "El Diario Oscuro I", y varios relatos en antologías publicadas con reconocidas editoriales. Diseñadora gráfica e ilustradora, comparte su amor por la escritura con el arte, siendo autora de varias portadas de obras literarias ya disponibles en el mercado literario.

Miembro del Club de la Escritoras y Adictos a la Escritura entre otros. Es la autora de la portada del último número,119, de miNatura Revista Digital: El día que abandonemos la Tierra.

Su blog: http://deseoyoscuridad.blogspot.com/
Kelly Dreams/Nisha Scails.
Escritora de novela romántica, amante del Romance Paranormal y soñadora empedernida a la que le gusta dejar volar la imaginación. Publica también bajo el nombre de Nisha, 

Es miembro del Club de las Escritoras y de Mujer Fatal. 

Algunas de sus novelas son:   "Encadenada a mi Destino", "Seductora Verdad" y "Envuelto para llevar"

Sus webs: http://kelly-dreams-kd.blogspot.com



María Orgaz Bueno. 

Nació el 27 de Junio de 1986 en Madrid. Desde pequeña mostró grandes aptitudes para la Lengua y la Literatura, destacando en redacciones y expresión oral. Sus estudios estaban centrados en la rama de las letras y las Humanidades. En 2008 se diplomó en Magisterio de Educación Infantil pues siente pasion por los niños pequeños, la misma pasión que muestra por la escritura.

Cuenta en su haber con más de 20 novelas terminadas que están a disposición del público en su blog "http//:marru86.blogspot.com" en el que en poco más de un año ha superado las 68.000 visitas y sus seguidores aumentan día a día.

Página web: http://www.wix.com/mariorgaznovela/mariaorgazbueno#!


Megan Maxwell
Megan Maxwell nació una fría tarde de febrero en Nüremberg (Alemania). Es hija de una española y un americano. Antes de cumplir su primer año de edad, su madre, una toledana muy guapa, hizo las maletas y juntas regresaron a España. Concretamente a Madrid, donde su familia las recibieron con los brazos abiertos. En su niñez siempre le gustó leer libros sobre mujeres decididas, valientes y con carácter. Nuncan le gustaron las féminas modositas.

Como Megan siempre dice: “Para mí, escribir es soñar”. Por ello escribe, sueña, inventa y crea historias sobre mujeres de rompe y rasga. Mujeres dispuestas a dejar su pequeña huella en el mundo y demostrar que eso de que somos el sexo débil está obsoleto y anticuado.

Durante años trabajó como secretaria en una asesoría jurídica. Allí escuchó los problemas de muchas personas, hasta que un día decidió hacer algo con su propia vida. El destino le dio una oportunidad y se lanzó a la piscina dispuesta a conseguir su sueño: publicar sus novelas.

Megan Maxwell vive en un encantador pueblo de Madrid, en compañía de su marido, sus dos hijos, sus amigos, su perro Drako y su gato Romeo. Es vicepresidenta de ADARDE (Asociación de Autoras de Romántica en España) (info tomada de: http://www.desvanencantado.com/tag/megan-maxwell/

Página web: http://www.megan-maxwell.com/

Patricia O. (Patokata)

Es Patricia K. Olivera, nacida en Uruguay, allá, por los 70. Vive en Montevideo, es casada y tiene dos hijos.
Administra los blog Mis Musas Locas y Musas Cuenteras.
Otra aspirante a escritora que escribe por amor al arte en diversos, blogs y foros colectivos.
Es colaboradora frecuente de Revista Digital miNatura de la Breve y lo Fantástico y Revista Literaria Pluma y Tintero.
En el sitio femenino Be Bloggera tiene su espacio de microrelatos y de recomendación de libros. También escribe en su sección Desvaríos de Musas de La Pluma Afilada. Lectora empedernida de todo lo que caiga en sus manos.


Toda la información ha sido tomada de las páginas de los autores o proporcionada por ellos mismos.

viernes, 11 de mayo de 2012

Con los cinco sentidos - Relato para el Juego de Primavera (+18 años)



Llegó el día en que al fín terminé de escribir mi relato para el Juego de Primavera que organiza Paty desde su blog Cuentos Íntimos (¡estás a tiempo de participar!)
Espero haber cumplido con los requerimientos, y les pido por favor que si encuentran errores o que no está bien encarado el erotismo, me lo hagan saber, pues este es mi segundo relato erótico, y el primero donde interfieren dos personas (:-P)
Prestaré mucha atención a sus consejos, siempre y cuando estén hechos con respeto.
El juego consiste en escribir un relato a partir de un texto que nos dio Paty. Yo opté por continuar a partir de ese texto, así que lo verán al inicio, en letra cursiva. También debíamos agregar dos imágenes de las que ella nos proporcionaba y relatar lo que veíamos en ellas en nuestros relatos.


Ahora bien, el relato deberán descargarlo, pues quizás recuerden que el año pasado, al hacer una encuesta sobre futuras publicaciones, los relatos eróticos fueron los que recibieron menos puntos. Muchos justificaban esto porque no es un género que les guste o interese leer, y no queriendo herir la sensibilidad de nadie he decidido emplear este método.
Todos los relatos eróticos que suba de ahora en más estarán precedidos por la imagen que ven más arriba (y que también encontrarán en la columna del blog) y la advertencia "Mayores de 18 años". Los derechos de autor están registrados.


Sin más, desde aquí pueden descargar el pdf con el relato: